
Enfermedades renales
La insuficiencia renal crónica terminal fue recientemente catalogada como una epidemia a nivel mundial por la OMS, por su alto impacto sanitario, social y económico, siendo considerada como un problema de Salud Pública
Enfermedad renal crónica
La enfermedad o insuficiencia renal crónica se define como la pérdida progresiva, permanente e irreversible de la tasa de filtración glomerular a lo largo de un tiempo variable. Esta patología empeora de forma progresiva con el paso de los años y puede permanecer asintomática durante sus primeras etapas, así que podría estar muy infradiagnosticada a nivel general.
La hipertensión arterial y la diabetes son las 2 causas principales de la enfermedad renal crónica. También puede verse propiciada por trastornos autoinmunitarios, defectos de nacimiento, lesiones al riñón, infecciones, cálculos renales, problemas arteriales y muchas condiciones más. El control de la patología subyacente puede retrasar el daño a los riñones, pero en etapas graves se debe recurrir a la diálisis o el trasplante.


Cáncer de riñón
Como su propio nombre lo indica, el cáncer de riñón se trata de una neoplasia maligna que comienza en este órgano. Es uno de los cánceres más comunes tanto en el sexo masculino como en el femenino, afectando a 1 de cada 46 varones y 1 de cada 80 mujeres. No suele presentar síntomas en sus etapas más tempranas, pero cuando está desarrollado puede cursar con sangre en la orina, un dolor en el costado que no desaparece, pérdida de apetito, cansancio y fiebre.
La edad avanzada, el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión y otras muchas condiciones se consideran factores de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad. Para la mayoría de los cuadros, la cirugía es el tratamiento inicial. Este puede pasar por la extirpación del tumor o del riñón al completo. La terapia dirigida, la inmunoterapia y la radioterapia pueden concebirse en los casos muy avanzados y recurrentes.
Cálculos renales
Los cálculos renales, conocidos popularmente como piedras en el riñón, son masas sólidas compuestas de pequeños cristales que pueden depositarse en el tracto urinario. Dicho de forma rápida y sencilla, estos compuestos se forman cuando las sales y los minerales de la orina se concentran demasiado, lo cual fomenta su cristalización. Al cabo del tiempo, pueden aumentar de tamaño de manera considerable (1-2 centímetros).
Los cálculos de calcio son los más comunes, aunque también pueden tener como material mayoritario cistina, estruvita y ácido úrico. El dolor y la presencia de sangre en la orina son algunos de los síntomas usuales, pero también pueden presentarse náuseas, vómitos y otros signos. Los cálculos más pequeños casi siempre pasan a través del tracto urinario por sí solos, pero en casos más avanzados puede ser necesaria la administración de ciertos fármacos para ayudar a su descomposición e, incluso, una intervención quirúrgica.


Nefropatía diabética
El término nefropatía diabética hace referencia a las complicaciones renales que aparecen en personas con diabetes tipo 1 y 2 graves. En muchos países de alto ingreso, este conjunto patológico es el primer responsable de los trasplantes de riñón. En Estados Unidos, aproximadamente 1 de cada 3 personas con diabetes padece una nefropatía diabética. Este cuadro puede cursar con hinchazón de las extremidades, aumento de la necesidad de orinar, falta de aire, pérdida de apetito y náuseas, entre otros.
La nefropatía diabética se suele diagnosticar durante pruebas de rutina que forman parte del control de la diabetes. El primer paso para tratarla es controlar el cuadro diabético en sí mismo, lo cual puede incluir la administración de diversos medicamentos. Si la enfermedad progresa y se transforma en insuficiencia, es probable que se plantee una diálisis renal o un trasplante.

